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¿Y la transparencia?

Sauce de Luna: una gestión a la deriva que paga sueldos con "vales de comida"

La administración de Alcides Alderete admitió que no tiene liquidez para afrontar los sueldos y comenzó a pagar parte de los haberes con vales de mercadería. Denuncias de ineficiencia, falta de transparencia y una recaudación propia casi inexistente dibujan un escenario de quiebra institucional en la localidad entrerriana.

La Municipalidad de Sauce de Luna ha cruzado un límite que evoca las peores épocas de la crisis económica argentina. En un movimiento que desató la furia de los trabajadores y la alarma de la oposición, el intendente Alcides Alderete (PJ) confirmó que el municipio ha dejado de pagar la totalidad de los salarios en moneda de curso legal, reemplazando adicionales salariales por "bonos alimentarios" de 50.000 pesos para ser canjeados en comercios locales. 

La situación es crítica y, según la propia gestión, responde a una "asfixia financiera" provocada por la caída de la coparticipación y una estructura estatal hipertrofiada. Sin embargo, detrás de la excusa macroeconómica, asoma una realidad administrativa devastadora: el 94 por ciento de los vecinos no paga las tasas municipales, lo que ha dejado a la comuna con una dependencia absoluta de los fondos externos, los cuales hoy resultan insuficientes para cubrir una masa salarial que devora casi la totalidad del presupuesto. 

"No tenemos la maquinita de hacer plata" 

Con esa frase, Alderete intentó justificar la medida, alegando que el municipio es el principal empleador de una localidad con nula actividad privada. Según datos oficiales, la municipalidad sostiene a 60 empleados de planta, 58 jornalizados y decenas de contratados, sumando una erogación mensual que supera ampliamente los ingresos corrientes. 

Pero el escándalo no termina en la falta de fondos. La oposición y sectores gremiales denuncian una gestión administrativa caótica. Arbitrariedad en los pagos, meses atrás, concejales denunciaron que el Ejecutivo retuvo sus haberes de forma selectiva como una "represalia política". 

Se cuestiona además la legalidad de los bonos, emitidos por decreto sin pasar por el Concejo Deliberante, y la falta de transparencia en la selección de los comercios donde los empleados están "obligados" a comprar su comida. La caja municipal se encuentra, además, asediada por embargos derivados de juicios heredados y una supuesta impericia para frenar el drenaje de recursos legales. 

Mientras la gestión se defiende calificando la situación heredada como "la Franja de Gaza", la realidad es que el trabajador municipal de Sauce de Luna se ha convertido en el rehén de una administración que no logra garantizar el derecho básico al salario. 

La implementación de vales de comida no es vista como una solución, sino como un síntoma de una emergencia financiera de facto. Sin un plan de saneamiento real y con el comercio local dudando de la capacidad del municipio para reembolsar los vales, Sauce de Luna se asoma a un abismo administrativo donde el "vale por fideos" es la última frontera antes del cese total de actividades. 

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