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Rock desde el interior

Canciones colectivas, raíces firmes y un objetivo común: el recorrido de Marcopolo y Chelo Córdoba

Nacido en Tres Isletas, bajista de Marcopolo y estudiante de abogacía, el músico repasó su recorrido artístico, el presente del grupo y una reflexión marcada por la perseverancia.

Marcelo “Chelo” Córdoba, músico chaqueño nacido en Tres Isletas y radicado en Juan José Castelli, construye su camino entre la música, el estudio y una fuerte vocación social, con el escenario como eje y el rock como identidad. Integrante de la banda Marcopolo, Córdoba relató cómo la música se transformó en un proyecto de vida colectivo, sostenido en el trabajo en equipo y la creación compartida.

Su vínculo con la música comenzó hace más de quince años, cuando siendo chico aprendió a tocar la guitarra y cantaba en reuniones familiares. Tras distintas mudanzas por estudio y experiencias personales, regresó al Chaco y se instaló definitivamente en Castelli, donde terminó de consolidar su perfil artístico. Allí se sumó a Marcopolo, primero como guitarrista y luego como bajista y corista, rol que mantiene hasta hoy dentro de una formación integrada por Emanuel Castellano en guitarra y voz y Jesús Aguirre en batería y coros.

Córdoba remarca que el escenario es el lugar donde encontró su verdadera vocación, una pasión influenciada desde la infancia por Rodrigo Bueno, a quien identifica como el disparador inicial de su amor por la música. La respuesta del público, los aplausos y la energía del vivo fueron determinantes para decidir apostar de lleno a ese camino.

La banda cuenta actualmente con tres discos de temas propios, cuya creación y composición se realiza de manera conjunta entre todos los integrantes. El primero se titula Navegantes, el segundo Liturgia y el tercero, próximo a lanzarse, La Posada de Greda. Ese trabajo colectivo también se refleja en la dinámica del grupo y en la identidad sonora que definen como “rock impenetrable”, una forma de representar su territorio desde el género.

En los últimos años, Marcopolo avanzó en un proceso de profesionalización que incluyó grabaciones para un programa cultural en Buenos Aires durante 2025 y la posibilidad de registrar nuevo material en un estudio histórico por el que pasaron figuras centrales del rock argentino, donde en 2026 grabarán canciones del nuevo disco.

Hacer rock en el Chaco no es sencillo. Córdoba explica que el género convive con una escena dominada por el folclore y el chamamé, lo que obliga a redoblar esfuerzos para abrirse camino. Aun así, la banda logró presentarse en distintas ciudades de Chaco y Corrientes, ampliando su alcance sin perder identidad.

Además de la música, Córdoba estudia abogacía y practica pádel, una actividad que, según cuenta, le permitió trabajar el control emocional. A futuro, su objetivo es instalarse en Buenos Aires junto a su banda, convencido de que el crecimiento es más sólido cuando se construye en grupo.

El testimonio del músico se vuelve más profundo al abordar una reflexión personal atravesada por la pérdida de amigos a causa de las adicciones y la depresión. Desde ese lugar, sostiene que estar presente, escuchar y acompañar puede marcar la diferencia, y remarca que no hay sueños posibles sin trabajo, sacrificio y compromiso colectivo.

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