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Concientización

10 de octubre, Día Mundial de la Salud Mental

Hablar de salud mental es hablar de cómo vivimos, de los vínculos que construimos, de las preocupaciones que nos atraviesan y de las condiciones sociales que influyen en nuestro bienestar.

Por Enrique "Kike" Ríos, especial para Minuto Entre Ríos 

 

Es entender que no alcanza con estar bien físicamente, también necesitamos sentirnos acompañados, escuchados y contar con oportunidades para desarrollar una vida digna.

En una sociedad atravesada por la incertidumbre, las dificultades económicas, la pérdida de derechos y las desigualdades, cuidar la salud mental se vuelve un desafío colectivo. No podemos desentendernos de lo que les pasa a las personas ni naturalizar el agotamiento, la angustia o la soledad como si fueran parte inevitable de la vida cotidiana.

En Entre Ríos, los datos difundidos sobre 2025, que ubican a la provincia con una tasa de suicidio de 20,8 cada 100.000 habitantes, la más alta del país, constituyen una señal de alerta que merece toda nuestra atención. Más allá de las cifras, nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la prevención, el acompañamiento y la necesidad de fortalecer las políticas públicas de salud mental.

Porque cuidar la salud mental no significa intervenir solamente cuando aparece una situación crítica. Significa construir una red de contención, garantizar el acceso a profesionales, fortalecer los espacios comunitarios y generar condiciones para que cada persona pueda encontrar ayuda a tiempo. Significa, también, promover entornos laborales, educativos y sociales donde el respeto, la escucha y la empatía sean parte de la vida cotidiana.

La salud mental no puede quedar librada únicamente a los recursos o las posibilidades de cada persona. Necesitamos un Estado presente, con inversión, equipos interdisciplinarios y políticas sostenidas que entiendan el cuidado como un derecho y no como un privilegio.

También necesitamos una sociedad capaz de escuchar sin juzgar, de acompañar sin estigmatizar y de comprender que atravesar un momento difícil no nos hace menos fuertes ni menos valiosos. A veces, una conversación, una mano tendida o la posibilidad de acceder a atención profesional pueden marcar una diferencia enorme. 

Este 10 de octubre, renovemos el compromiso con una mirada integral de la salud, que reconozca la importancia del bienestar emocional y que ponga a las personas en el centro de las decisiones.

Porque cuidar la salud mental es cuidar la vida, los vínculos y la comunidad. Es construir una sociedad más humana, más solidaria y con más derechos para todos y todas. Más escucha. Más prevención. Más cuidado. Más salud pública. Más Estado presente.

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